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Tuesday, June 15, 2010

Tú y Yo Podemos


Soy hijo de las riquezas de la escuela privada, aunque en un remoto pasado, porque 30 años son muchos abriles, cursé la primaria en un colegio público con nombre de precursor de la independencia o sabio de las letras- aún no logro saberlo. Dicho templo del saber básico contaba con un traspatio arenoso donde sólo jugaban los de más alto desempeño futbolístico. Esa circunstancia hizo posible que pudiera formar parte del grupo de los rodillones. Era la década de 1970, a la cual infructuosamente he tratado de retornar, pero la neblina del olvido me lo ha impedido. Sólo recuerdo, y eso con sumo esfuerzo, lo ya comentado sobre el balompié  y que el plantel estaba ubicado cerca a un arroyo seco y sin canalizar en el que jugábamos después de clases.

Un día de noviembre o tal vez de diciembre de 1979, luego de una sesión solemne- en la que me entregaron un diploma, salí por la puerta principal para nunca más volver. Me fui a un colegio privado, luego a otro y a otro, primero como alumno y luego como profesor. Así transcurrieron 30 años en los que los bellos jardines, las canchas con arcos, los pasillos limpios, el olor a lavanda de los salones, las paredes sin rayas, el aire acondicionado, las bibliotecas y otras delicias de la educación privada me hicieron olvidar aquellos días de carencia cuando tomaba agua sin filtrar de la canilla.

Durante  tres placenteras décadas de educación privada no faltaron delirantes individuos que me hablaron de las escuelas públicas, pero a mis oídos eso era casi lo mismo que el relato sobre un hombre manco, cojo y tuerto que defendió una ciudad llena de oro que era atacada por los corsarios ingleses. Nunca supe si creer o no a esos relatores cuyas palabras me sonaban más morbo que a verdad.

Hace dos semanas me encontré con ese cojo, tuerto y manco. Sí existe. No es delirio, ni morbo. Por lo menos yo lo vi en una escuela del sur occidente donde hay muchos niños con ardiente deseo de salir adelante, pero asediados por la implacable y permanente invitación a la delincuencia y el abuso de sustancias. 

Decidí aceptar la invitación a dictar unas charlas allí sobre autonomía y asertividad, temas centrales de mi libro Campeón, Gerente y Niño. Después de cinco días de trabajo pude entregar 66 ejemplares del mencionado libro, los cuales fueron donados por amigos de corazón empático

Frente a mi computador mi mente se revuelca ante la memoria de las escenas finales de la Lista de Schindler, cuando el protagonista lamentaba que no había hecho todo lo que hubiera podido para salvar a más personas. 

La imagen de Schindler llorando me ha inspirado a una nueva meta, la cual alcanzaré con el poder del Altísimo y con mucha ayuda de 100 amigos que donen 10 libros cada uno, para así poder llevar mis talleres e   implementar mi programa en colegios donde hay niños que necesitan aprender que hay alternativas diferentes a la delincuencia, la drogadicción, la maternidad adolescente y la prostitución. 

Únete para hacer ese sueño posible. Por favor, escríbemejemiliov@gmail.com y te daré mayor información sobre cómo hacer tu aporte.

Más bienaventurada cosa es dar que recibir. 
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2 comments:

  1. Qué tiempos aquellos de la EScuela No 34 para varones "Javier Sánchez". Si todos los que allí estudiamos hubiéramos tenido las mismas oportunidades hoy muchas personas tendrían un mejor nivel de vida. Démos la oportunidad a quien la necesita, yo dono los primeros 10 libros. Alexis Valencia Muñoz

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  2. Eso apunta hacia lo siguiente: educación no es enseñar una cantidad de datos inútiles, es realmente brindarle a las personas lo que necesitan saber.

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